Él pide el divorcio y queda aterrado con la respuesta de su esposa. La última línea me parte el corazón.

Cuando damos el esperado “Sí” frente al altar imaginamos, la vida que queremos al lado de esa persona: una vida donde estaremos juntos para siempre. Y es que el matrimonio significa precisamente esa unión de vidas, por el resto de sus vidas.

Pero actualmente los matrimonios han ido en decadencia. Hay menos tolerancia y por supuesto, menos amor. Las parejas se separan y terminan en un irremediable divorcio: aquellos que se juraron amor eterno, ahora se promulgan el odio eterno.

Hoy hemos traído para ti una historia que rompe cualquier corazón. Es la carta que deja un esposo cuando sabe que ya no hay más remedio en su matrimonio sino el último y temible paso… el divorcio. Léela y deja tus impresiones al final.

Una carta que conmoverá tu corazón

Cuando llegué aquel día a casa, ella estaba sirviendo como cualquier otro día la cena. Tomé su mano en silencio y le susurré: “Quiero el divorcio”. La reacción de ella fue pasiva y calmada, tan solo me preguntó en un susurro callado el por qué aquella decisión. Yo no le contesté y ella me grito: “No eres un hombre!”.

Esa noche ella lloraba desconsolada sin entender mi decisión. Yo no decía nada, tan solo la contemplaba mientras ella escribía una carta. Me fui a dormir temprano aquella noche, pero al día siguiente me encontré con la carta que ella había estado escribiendo.

Me pedía que no comentáramos la decisión a nuestro hijo, pues estaba a tan solo un mes de los exámenes finales y no quería que este se alterara ante la decisión. Además me pidió vivir una vida normal durante un mes, y que cada día la cargara como lo había hecho en su noche de bodas. Al principio me pareció ridículo, pero acepté por nuestro hijo.

El primer día nos sentíamos extraños, sin embargo, hice lo que ella me dijo y nuestro hijo exclamó “Papá estaba cargando a mamá”. Y mi esposa me susurró que no dijera nada de nuestra separación. En los días siguientes me fui dando cuenta que ella ya no era tan joven, tenía arrugas y se veía mucho más vieja de lo que la conocí.

Los días siguientes se volvieron más llevaderos. Cargarla se hacía mucho más fácil que el primer día y cuando llegó finalmente el plazo que mi esposa me había dado, le dije: “Lo siento, pero ya no quiero divorciarme”.

Así que decidí levantarla cada día, y al final me di cuenta que ella estaba pasando desde hace meses por un terrible cáncer que yo ni siquiera había notado.

“Te levantaré cada mañana hasta que la muerte nos separe”. Y tal día, irremediablemente llegó.

Source:

www.genialito.com

Document

Los consejos de Unidosensalud.com son solo para fines informativos y educativos. Unidosensalud.com no es un sustituto de consejos medicos profesionales, de diagnosticos o de tratamientos. Siempre consulta a tu medico con cualquier pregunta que puedas tener sobre una condicion medica.

Facebook Comments

Add a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Loading...
Leer entrada anterior
Carnosidades en los ojos, (Pterigión).

Aquellos que viven en zonas costeras o están frecuentemente expuestos a los rayos del sol, ya sea por refracción del...

Cerrar